Vivimos en una cultura que nos enseñó que “empezar de nuevo” solo está bien si ya tenés un plan perfecto, si sabés exactamente a dónde vas, si todo está ordenado y medido.
Aunque ¿sabés qué?
Eso es lo que te mantiene estancada.
Pensar que recién podés moverte cuando todo esté claro… es la trampa más elegante del miedo.
Porque la claridad no llega antes de accionar, llega después de animarte a probar, equivocarte y escucharte.
Yo lo veo una y otra vez: personas brillantes, con una carrera entera detrás, pero vacías por dentro.
Y no porque les falte capacidad, sino porque se olvidaron de permitirse cambiar de rumbo sin tener todas las respuestas.
Reinventarte no es tirar todo por la borda, es animarte a hacerte preguntas nuevas.
Sí, puede dar vértigo y al mismo tiempo puede ser el inicio del alivio...
¿Te animás a soltar la idea de que ya deberías saberlo todo?
Sofi.